sábado, 4 de enero de 2014

Conciertos como sinónimo de felicidad.

¿Qué es lo primero que os viene a la cabeza cuando os dicen la palabra 'felicidad'?

Si os pidieran describir la felicidad con una palabra creo que la mía sería "conciertos". ¿Por qué? Por todo lo que un concierto supone.
Para empezar: la cuenta atrás. El tachar todos los días un día en el calendario es estar un día más cerca de ver a tus ídolos o tu grupo favorito.
El día antes del concierto. A mi me recuerda a la noche antes de Reyes. Esos nervios inexplicables que hacen que tengas durante todo el día un cosquilleo en el estómago y por la noche hacen que no puedas dormir por estar hecha un manojo de nervios.
El mismo día antes del concierto. Definirte como "manojo de nervios" es poco. No solo se juntan los nervios de ver a tu grupo/artista favorito, sino que se une el hecho de que en la cola probablemente vas a ver a gente que hace siglos que no ves, incluso vas a desvirtualizar a gente y y y y es todo tan bonito. Después de esperar horas en la cola (a veces incluso días porque has hecho noche), abren las puertas de la sala, entras y corres como si te fuera la vida en ello para estar lo más delante posible.
Durante el concierto. No existe momento de más felicidad (al menos para mi) que estar en una sala (grande o pequeña) delante, a pocos metros de tus ídolos, a los que llevas esperando ver meses (a veces incluso años), rodeada de gente que siente lo mismo que tú hacia esas personas que están ahí encima de un escenario dándolo todo. Rodeada de tus amigos y de gente que no conoces pero que durante un par de horas escasas gritan y cantan las canciones a la vez que tú. Durante ese corto periodo es como estar rodeada de "familia", de gente que si lloras entienden por qué lo haces e incluso comparten llanto contigo. Durante lo que dura el concierto es como que se para el tiempo.
Después del concierto. Si tienes suerte o es un grupo pequeño, después del concierto (o a veces antes) es cuando más posibilidades tienes de verles. Incluso algunos grupos (como Simple Plan, All Time Low o Green Day) sortean o te dan la posibilidad de conocerles perteneciendo a su club de fans, o si son otros grupos también sortean M&G para poder conocerles antes o después del concierto. Después de pasar unas dos horas sales de esa sala donde has estado muy cerca de tu grupo, dónde si has tenido suerte has estado en una de las primeras filas e incluso si tienes más suerte has conseguido una púa o una baqueta o te han cantado mientras te cogían la mano.
Depresión post-concierto. Después de haber vivido todo esto queda el despedirte de esa gente con la que te has reencontrado, de los que has conocido. Tanto tiempo esperando para ver a tus ídolos y ya han pasado esas dos horas en las que has estado con ellos. 

Los que no seáis fan de algún grupo no sabréis qué es esa sensación de vacío que se te queda cuando te levantas el día después del concierto, molida de haber estado horas esperando por verles y sabiendo que ya no tienes ninguna cuenta atrás para volver a hacerlo.

Para los que no hayáis tenido la oportunidad de conocer a vuestros ídolos, os diría que no os rindierais, los sueños se cumplen. A mi me costó 10 años conocer a los míos, y después de mucha espera y de no ir a varios conciertos lo conseguí así que no perdáis la esperanza de conocerlos.
Y para los que estéis esperando un concierto, tampoco perdáis la esperanza. Tarde o temprano tendréis la oportunidad de verles en concierto.




"Porque perdiendo también se gana"

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